La eterna juventud era esto
| 14 febrero, 2012 | Publicado en Sin categoría |
Forever Young – Joan Báez
Pocas armas frente a eso: uno de los factores por los cuales nos enamoramos de alguien es la voz. La voz suele reflejar las sombras y luces de la persona. Y cada tono, cadencia de una voz suele ser un filón de la personalidad. Hay voces que cambian mucho de tono según las circunstancias. Y hasta podemos ilusionarnos de uno solo de esos tonos. Posiblemente sea el que emplea en el pequeño espacio de la intimidad o de la franqueza.
Hubo una voz que de joven rogaba tuviera aquella persona que llegaría a amarme. Lo recuerdo ahora como uno más de los rasgos idealistas de aquella época de Letras en San Marcos. En aquel tiempo aguardaba esa voz (y no importaba si no venía acompañada de su equivalente físico) con la que podríamos gritar frases libertarias, la voz que sin agitarse discutiría conmigo qué hacer frente a los grandes problemas, la que leería poemas de Benedetti, la que cantaría los temas que por ese tiempo había compuesto, la voz que arrullaría y me espolearía con similar eficacia, la voz que tocara tanto el alma como la piel, la voz que sonara también en el silencio.
En aquel tiempo “la voz” tenía un nombre: Joan Báez: serena, redonda, bella tanto en los graves como en los agudos, limpia. Me acercaba a esa voz como quien se acerca a una almohada o a una caricia. Ella también respondía a mi acercamiento cantando en español. Temas como Solo le pido a Dios, Te recuerdo Amanda, Llego con tres heridas, fundían nuestras voces cantando a dúo, a solas.
Av
eriguar más de ella solo fortalecía nuestra, digamos, relación. Joan Chandos Báez era hija de una profesora de literatura y de un destacado físico mexicano-estadounidense, co-inventor del microscopio de rayos X y que había rechazado trabajar en la construcción de la bomba atómica. Era la reina de la canción de protesta. ¿Que me llevaba 32 años? Su voz era joven y eso bastaba.
Luego llegaron otras voces, otros ámbitos. Hasta la semana pasada, Báez había pasado a ser el grupo de cantantes que uno recuerda y escucha con cariño a cambio de que no nos haga regresar tan fuertemente a la época de nuestro idealismo (por que no tendríamos cara para dar cuenta de lo que ahora somos).
Hasta la semana. Porque yo había cometido una de esas omisiones que siempre se agradecen. Una canción que no escuché en esa época y que ahora me visita en esta estación de mi vida, donde quizá la apreciaré mejor porque mi idealismo revive y necesita de más.
Y –¡qué bendicion!- esta canción es definitivamente la que más me gusta de Báez, nuevamente “esa voz”.
Somos eternamente jóvenes
Como decía, Forever Young es literalmente una bendición. ¿Quién no quiere la juventud que plantea Báez? (que planteó el buen Bob Dylan, autor del tema).
Que el Señor te bendiga y proteja siempre
que todos tus deseos se hagan realidad
que siempre hagas por los demás
y los demás hagan siempre por ti.
Que construyas una escalera a las estrellas
y que al subir cada peldaño
permanezcan siempre joven
Tras desear la cobertura de Dios, el énfasis va en que el bienestar personal parte o se fundamenta del aporte que uno haga al bienestar general. A partir de allí uno puede plantear una ruta donde cada acto y no solo la cima sea la felicidad.
Que crezcas para ser justo
que crezcas para ser auténtico
que siempre sepas la verdad
y veas las luces que te rodean.
Que siempre seas valiente
Que estés firme y seas fuerte
Y permanezcas por siempre
¿Y ahora?
Ser auténtico. !Qué difícil serlo en esta época de tendencias diarias y donde las cosas cambian tan rápidamente que no nos damos cuenta de dónde estamos y qué papel jugamos! ¿Queremos realmente ser cómo somos ahora? En la segunda estrofa vemos en qué valores radicaba el idealismo de la época. Precisamente, estos dos versos de la tercera estrofa anticipaban ya cuál debería ser la actitud de los idealistas ante lo que vendría:
Que tengas las cosas claras
cuando corran vientos de cambio
¿Qué sucede actualmente? ¿Hay lugar para el idealismo que nos hace eternamente jóvenes? ¿Basta una canción para revivirlo y alimentarlo? ¿Ha encontrado o reencontrado usted a su Joan Báez con quien luchar codo a codo? En este espacio tenemos razones para construir una escalera a las estrellas, para ser jóvenes por siempre.
Aquí el video de la canción
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4 Comentarios para “La eterna juventud era esto”
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febrero 15th, 2012 @ 3:19
La vida en general es una eliptica o un círculo si lo prefieres y siempre terminas pasando nuevamente por algo que viviste antes. La diferencia está en que cada nueva vez encuentras nuevas cosas en ese deja vu y eso es producto de la experiencia de vida. Volver a lo vivido antes nos regresa a la vida anterior, a la juventud, esa que se queda en ese instante de tu vida. Por eso cuando dicen que recordar es vivir, es algo absolutamente cierto. Nuestros recuerdos son como el Túnel del tiempo, inicialmente en blanco y negro por nuestra vida sin mayores experiencias pero que toma nuevos matices y colores conforme crecemos. Lo que queda inamovible es el sentimiento inicial que nos generó ese recuerdo y eso, creo, es el secreto de la eterna juentud.
Respuesta del autor:
Así es, mi estimado Kike. Qué interesante explicación de por qué lo pasado es tan poderoso. Pase siempre por aquí.
Un abrazo.
febrero 15th, 2012 @ 22:07
PRECIOSO
Repuesta del autor:
Efectivamente, preciosa canción.
febrero 16th, 2012 @ 20:02
Que duda cabe, los recuerdos son la fuente de la eterna juventud.
Yo a veces soy criticado por traer al presente mis remenbranzas, pero eso me hace feliz y me da fuerzas. Mas aun, cuando veo que este mundo se descalabra frente a mí sin que pueda hacer algo por evitarlo.
Muy interesante tu articulo. Nunca habia leido u oido hablar de manera tan interesante sobre la voz.
Excelente.
Un abrazo
Respuesta del autor:
Muchas gracias. Yo creo que sí podemos hacer algo para evitarlo. El idealismo de la época de Báez propugnaba eso. Y ahora ¿no haremos nada contra el descalabro del mundo?
febrero 23rd, 2012 @ 1:27
Suspiros al escucharla!
Hay tanto sentimiento… gracias.
Repuesta del autor:
Puedo escuchar ese suspiro porque yo también hago lo mismo.