El balcón de los suicidas
| 15 abril, 2012 | Publicado en Recuerdos |
Cuando tenía 32 años trabajaba en un prestigioso diario cuyo local se ubica a un par de cuadras del Jirón de la Unión. En aquellos tiempos Alberto Andrade era alcalde de Lima y mi esposa -aún no teníamos hijos- y yo habíamos acudido a su llamado de ir a vivir en el centro de la ciudad para ayudar a su recuperación.
Luego de visitar varios departamentos en diferentes puntos del Damero de Pizarro, nos decidimos por uno situado en tercer piso muy grande e iluminado -y sorprendentemente barato- en el jirón Rufino Torrico, a escasa distancia del Teatro Segura.
El edificio había sido propiedad de una orden religiosa, pero fue luego vendido a terceros por razones desconocidas al principio para mí, aunque luego me quedaron más que claras.
Quiero contarles que el antiguo departamento tenía los techos muy altos, más de tres metros. Los armarios empotrados en las dos habitaciones eran casi un par de cuartitos por sí solos de tan grandes que eran. Yo, que mido un metro ochenta podía pararme cómodamente en el nivel inferior. Para llegar al segundo nivel -el maletero- se necesitaba subir a una pequeña escalera… Los pisos eran totalmente de madera y recién cuando llegó el verano nos dimos cuenta que contenían una inmensa colonia de polillas… Además, el baño necesitaba una modernización total que nos costó algún dinero. Sin embargo, lo que lo hacía especial atractivo era su gran sala, dotada de dos balcones, uno lateral adyacente al comedor y otro al que se accedía a través de una ventana de doble hoja… (más…)
Conversando con papá
| 25 marzo, 2012 | Publicado en Recuerdos |
Como dije antes, esa noche quedé muy asustado por la experiencia. Tal vez no debería decirlo, pero tenía muchas ganas de llorar… pero los hombres no hacen eso cuando se asustan… ¿o sí?…
A eso de las nueve me fui a la cama sin comer. Esperaba a mi madre para el cuento acostumbrado y a mi padre para el beso de rigor, pero en vez de ello fue solo él quien entró a mi habitación.
“No sé cómo comenzar -me dijo-, pero ya que lo has visto, es tiempo de que hablemos sobre lo de esta tarde… Antes de eso, ven para abrazarte”.
Una ráfaga de aire helado
| 10 febrero, 2012 | Publicado en Recuerdos |
La primera vez que vi un fantasma tenía 9 años y aún tengo fresca en la mente la sensación de frío que me invadió en el patio trasero de mi colegio esa tarde de mis vacaciones de medio año.
Eran un poco más de las cuatro y faltaban casi dos horas para el anochecer. Aquel día acompañaba a mi mamá a recoger una cartera que había dejado olvidada más temprano en una reunión extraordinaria del comité de padres de familia. En el camino hacia mi salón me llamó la atención un rebote de pelota que sonaba en el patio adyacente, por lo cual me desvié del camino y fui solo hacia ese lugar.
Lo primero que vi fue una pelota rodando sola en el amplísimo patio desierto. Miré hacia todos lados y no pude divisar a nadie. Caminé los 20 metros que me separaban del balón y lo cogí para devolverlo en la portería, pues supuse que alguien lo había olvidado en aquel sitio.
Luego de darle un par de botes, volteé para salir del lugar y buscar a mi mamá. Fue entonces cuando una voz muy queda me dijo “Hey, no te lleves mi pelota”.
Giré rápidamente pero nuevamente no vi a nadie en el patio. De repente una brisa helada rozó mis mejillas, lo cual no me sorprendió pues estábamos en agosto y es común que en invierno se produzcan ese tipo de corrientes. Pero esta era especial. Bajó por mi cuello hacia toda mi columna y sentí que me abandonaba la voluntad de moverme hasta que quedé totalmente estático en el sitio. Aunque podía ver todo, ni siquiera era capaz de articular palabra alguna. (más…)

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